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D 25/03/2018

Aprendamos a entender a los independentistas

Puigdemont ha sido apresado en Alemania y con él se desmorona el último castillo de arena del independentismo catalán. Las bravuconadas que desde su refugio belga, indigno país desde el punto de vista judicial y político, ha tuiteado con aparente impunidad y patente chulería, se enfrentan ahora a la Justicia española, donde los relatos de ficción no tienen ningún valor, ni sirven de coartada, ni consiguen ventaja de la ignorancia popular. A Llarena no le harán efecto las posverdades del fugado ni experimentará la comprensión ni por supuesto excitación de sus partidarios. En el terreno de las realidades y los hechos probados, Puigdemont está perdido, sin argumentos ni razón ni excusas.

He echado una ojeada a mi abandonado muro de Twitter, para comprobar cómo sigue la irracionalidad y el inútil monólogo de sordos: el independentismo repitiendo sus mentiras, y los demás contestando sin darse cuenta de la incapacidad de los destinatarios para comprender razones o hechos. Como dije, aparte del catalán hablan otro idioma imaginario, el de la posverdad. El diccionario que manejan consiste básicamente en lo siguiente:

Fascismo: cualquier régimen político, autoritario o democrático que se atreva a aplicar la ley a los dirigentes independentistas. No confundir con el fascismo que el resto del mundo entiende como tal.

Democracia: régimen político basado en las mayorías donde la ley no existe, o si existe es para beneficiar al independentismo y a sus líderes. Su expresión máxima es la República Catalana Independiente.

Represión: acción de aplicar de la ley con todas sus consecuencias a líderes independentistas catalanes. Cualquier acto político, judicial o administrativo que sea contrario a los intereses del independentismo.

Facha: persona que no comulga con las ideas independentistas, normalmente respetuosa del imperio de la ley.

Pueblo catalán: porción del electorado catalán de idelogía independentista. El resto son fachas, represores y gente inferior. De hecho no existen o no deberían existir.

Derecho a decidir: novedoso derecho sólo aplicable a los catalanes de ideología independentista que les permite hacer cualquier cosa sin atenerse a ninguna ley, nacional o internacional, excepto a una versión propia de los Derechos Humanos que ellos mismos interpretan y aplican. El objetivo de dicho derecho es crear la República Catalana independiente.

Brutalidad policial: actuación policial en contra de cualquier acto independentista, por más que contradiga sentencias judiciales o normas del estado de derecho.

Legitimidad: cualidad concedida por los partidos independentistas a personas o actos que les convienen políticamente, que les permite eximirse del cumplimiento de cualquier ley.

Españoles: gente inferior, de ultraderecha, nacionalista y feroz cuya única preocupación cotidiana es empobrecer y explotar a los catalanes, encarcelarlos y silenciarlos.

Libertad de expresión: inclusión de un tertuliano entre los 4 ó 5 asistentes a un debate, todos de ideología independentista. Compra de medios de prensa mediante la publicidad, colocación de personas afines, censura y dedicación a la causa independentista. Si se trata de lo mismo en otra ideología se denominará represión y antidemocrático.

Estado (represor): cuando no se trata de la República Catalana Independiente, ente maligno formado por autoridades españolas de todo tipo, judiciales, políticas, administrativas. Por definición es represor y anticatalán.

Fuga de empresas: leyenda urbana sin fundamento inventada por los españoles. No confundir con los miles de empresas que han cambiado su domicilio fiscal.

Preso político: cualquier persona de ideología independentista, especialmente líder político, que haya sido imputado y encarcelado por algún delito según la ley española o europea. No confundir con el extendido concepto de persona encarcelada por defender sus ideas políticas. Nótese que la diferencia está en la aceptación o no de la comisión del delito. Para el diccionario independentista las acciones encaminadas a declarar y construir la República Catalana Independiente no pueden ser nunca delitos, bajo cualquier ley y están por encima de cualquier otra consideración.(Ver derecho a decidir).


Cuando hablamos o escribimos cualquier cosa en redes sociales, en la televisión o radio con gente de ideología independentista (quiero decir, los convencidos y reincidentes) hemos de tener en cuenta que entienden estos conceptos en el sentido arriba indicado. De ahí la dificultad de razonamiento y entendimiento. 

Y esto no les pasa sólo a los troles de Twitter escondidos bajo sus pseudónimos, ni a los manifestantes que con dramatismo gritan estas consignas en las calles, sino a los propios políticos y líderes secesionistas, gente supuestamente culta y con sus facultades mentales sanas, ya que, aún cometiendo delitos muy graves, no son conscientes de ello (o eso dicen). Es una de las razones por las que están mejor encerrados. Igual que la famosa Ana Julia, la asesina confesa de Gabriel, carece de las elementales normas éticas para vivir en libertad, pues utiliza incluso la vida de terceras personas para llegar a sus metas, igual estos dirigentes que no son capaces de distinguir la realidad de la ficción, las leyes de su voluntad e ideología, deben permanecer entre rejas hasta que un tratamiento de algún tipo les devuelva a la realidad, a ellos y a sus seguidores, que les profesan una adhesión más que religiosa.

 


El Blog de Juan Presa