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M 11/05/2021

Beneficios que aporta la gestión emocional

¿Para qué sirve realmente la educación y la gestión emocional? Habrá quienes el tema les suene más atractivo que a otros, pero aun relativamente pocos lo considerarán un asunto crucial. Por mi experiencia, entre los hombres hay mucho escepticismo (no es un secreto que los hombres llevamos mal la comunicación de nuestras emociones) y entre las mujeres una apertura e interés muy superiores.

¿Por qué es crucial la gestión emocional? Porque nuestros comportamientos y nuestra vida entera están muy mediatizados por las emociones. Realmente en sentido estricto casi todo está controlado por las emociones (no totalmente, por fortuna) pero hay áreas con más ingrediente emocional que otras, al menos de forma consciente.

El núcleo de la correcta gestión emocional consiste en emplear la razón, es decir, en no desconectar la razón en la toma de ninguna decisión. Si estamos bien informados y usamos esa información oportunamente, la lógica nos protege de los excesos emocionales y de las incongruencias. Este hecho de conectar o desconectar la razón se aprende y está bajo nuestro control consciente. El niño a quien no le enseñaron a pensar antes de actuar seguirá así durante su vida adulta a no ser que la experiencia o la educación posterior se lo corrijan. Lo mismo ocurre con los lados del cerebro. Si el emocional se acostumbra a imponer su criterio, el izquierdo se queda en la irrelevancia, y viceversa.

Las emociones influyen considerablemente en todas nuestras decisiones. A veces las determinan de forma tiránica, si las dejamos. Dependiendo de lo entrenados que estemos en el manejo de esas emociones en conjunción con nuestros valores, obtendremos decisiones más adecuadas o menos adecuadas. Recordemos que las decisiones y pensamientos obedecen a distintos grados de automatismo. Eso que llamamos ir en piloto automático. En acciones rutinarias y cuando estamos “convencidos” de algo, ni siquiera pasamos la decisión por el filtro consciente. Lo hacemos sin pensar. El automatismo es subconsciente, pero desde el consciente se pueden modificar las creencias del subconsciente. Esto se hace mediante una experiencia emocionalmente intensa (por ejemplo, un curso experiencial donde la información impartida no se lea sino que se viva, se juegue o se discuta), la consciencia (ese caer en la cuenta de algo y que nos remueva por dentro), golpes que nos da la vida y la repetición.

Esta repetición es la herramienta más poderosa para establecer conductas, que son reflejo de nuestras creencias. Crea surcos cerebrales que determinan la senda por la que discurren nuestros comportamientos, que suele ser la misma. La repetición de comportamientos y de ejemplos de comportamiento logra efectos palpables. La información pública repetida hasta la saciedad es bastante efectiva a la hora de modificar las creencias del público. Aquí la cantidad importa más que la calidad. Una idea falsa repetida por miles y miles de fuentes de forma orquestada puede convertirse en verosímil si mantenemos su emisión durante el tiempo necesario. Y así tenemos la realidad política que tenemos.

La neurociencia ha tenido un avance espectacular, y sus hallazgos se pueden aplicar también de forma inmoral, intentando colarse en la mente humana para conseguir cambios de comportamiento que no siempre son en interés del sujeto sino en beneficio de terceras personas (y en perjuicio de ese mismo sujeto).

¿Cuales son los límites de este sistema de persuasión? Su eficacia, no su conveniencia. En algún momento el público se irá dando cuenta, uno a uno, de los trucos del copywriting. Dejarán de enamorarse súbitamente en cuanto aquello les huela a chamusquina. Y los vendedores investigarán a fondo para encontrar el próximo truco, quién sabe si con alguna nueva generación de Inteligencia Artificial, o mediante métodos que ni siquiera imaginamos.

Lo que está claro es que los textos que nos encontrábamos en la mayoría de las webs eran muy manidos en su mayoría, porque no nos esforzábamos demasiado. Ahora, en cambio, son textos más entretenidos, emocionantes y originales. Y efectivamente, al leerlos puedes sentir una mayor identificación y conexión con ese vendedor y con el producto. Hasta ahí, todo bien.

Lo que considero urgente es que se eduque en el manejo emocional desde la escuela. Esta generación tiene que vérselas con un aparato mediático y cibernético monstruosamente poderoso que nos inyecta contenidos emocionales en grandes cantidades. O les ayudamos a comprender cómo defenderse (y ahí entra la gestión emocional) o serán simplemente víctimas de una sociedad consumista.

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