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V 2/07/2021

Derechos universales en oferta

El Parlamento Europeo votó hace unos días a favor de una propuesta para considerar el aborto inducido como un derecho universal. 

Me da mucha tranquilidad esta propuesta. Se nota que el Parlamento Europeo va en buena dirección y que esa gente nos cuida. Por ejemplo, fíjense qué detalle, les han reñido a los húngaros por no votar bien. Y siempre es agradable que alguien te recuerde lo que está bien y lo que está mal. Y no cualquiera, sino gente de probada virtud, sencilla, austera, como son los eurodiputados.

Yo coincido en que este nuevo derecho sea universal porque todos los hombres y mujeres del universo han de tener, al menos una vez en la vida, esa sensación de quitarse un muerto de encima, de liberarse de una molestia, de interrumpir el crecimiento de un coágulo. Los coágulos son sorprendentes. Como te descuides, de repente te sale un niño de un coágulo, sin hacer nada, y eso no lo podemos permitir. Los coágulos tienen que seguir siendo coágulos y, como mucho, deshacerse ellos solos o deshacerlos con unos instrumentos metálicos punzantes, especiales para coágulos resistentes.

Yo no sé si alguna vez han visto uno de estos coágulos. Tienen unas formas caprichosas: manos, piernas, cabezas, que a primera vista pareciera que allí hay un ser humano. Pero nada más lejos. Son parecidos. Los cirujanos se las ven y se las desean para sacar los coágulos. Necesitan unas pinzas bastante contundentes. Menos mal que los coágulos no tienen cuerdas vocales.

Yo estoy pensando en nuevos derechos universales.

¿Cómo se fabrican los derechos universales? ¿Tienen allí en Bruselas un taller donde los confeccionan? ¿O será tan fácil como escribir un documento de Word?

Por ejemplo, los convictos (y las convictas y convictes) de asesinato que están en las cárceles, deberían tener derecho a interrumpir la molestia que les causan sus víctimas. Pudiera ser que sus víctimas no fueran personas realmente, sino gente molesta. Es un suponer. Coágulos con piernas y brazos, vestidos incluso, con vida propia.

Todos (y todas) deberíamos tener derecho a interrumpir la posesión ajena de lo que deseamos. Además, en este caso, podríamos devolverlo una vez usado. El coágulo no podemos devolverlo porque lo tiran a la basura o lo despiezan y venden. Que yo no sé por qué lo venderán, si un coágulo no tiene nada interesante.

Los pederastas (y pederastos o pederestes) están contentos porque se dice que pronto tendrán su derecho universal. Se les está malinterpretando su amor por los más pequeños (y pequeñas), un amor muy carnal, que se manifiesta en caricias. A veces se les va de las manos. Y esa malinterpretación luego hace que los chicos (y chicas, y la multitud de géneros) salgan raros (o raras). Pero no es por los pederastas (…). Ellos y ellas sólo ejercen su derecho.

Y en definitiva, por fín se ha abierto la veda de los derechos. Me alegro. Las posibilidades son infinitas. Tantas frustraciones y problemas que estábamos aguantando hasta ahora, y resulta que con un derecho se soluciona. Podemos ser y tener lo que queramos. Sólo hay que imaginarlo. Nadie puede arruinarnos nuestro mundo imaginario. Y si se atreve, ahí tenemos nuestro derecho a interrumpir su libre expresión y su libertad de movimientos. Porque ellos, los todófobos (sí, sí, y aquí en masculino sólo), también tienen derecho universal a aprender la lección, a purgar sus culpas. Sobre todo los hombres, que llevan milenios oprimiendo a las mujeres. Pues no les queda purga ni nada.

Me dan lástima todos los hombres y mujeres que han vivido en otras épocas. Qué pobres desgraciados (y desgraciadas). Lo estaban haciendo todo mal sin darse cuenta. Enseñaban a sus hijos (e hijas) a respetar al otro, a aceptar la realidad, a aceptar las leyes naturales. Qué ocurrencias. No tenían la inteligencia de nuestros dirigentes. No eran tan sostenibles ni tan resilientes.

En fin, que estamos de enhorabuena y enhorabueno, y enhorabuene. Elijan sus derechos porque esto es imparable.


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