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L 20/03/2017

El graffiti está de enhorabuena

Históricamente los muros que se han levantado entre países han sido monumentos al fracaso, metáforas muy reales de la división entre seres humanos. El muro de Trump no será distinto.

Trump llegó a la presidencia gracias al muro de Facebook, donde colgó sus noticias falsas, sus hechos alternativos y sus mensajes de neurona única. Le gustan mucho los muros. No sabemos cuánto invirtió en el de Facebook, pero el fronterizo le va a costar unos 12.000 millones de dólares, aunque sigue diciendo que lo va a pagar México. Esto se pone interesante. ¿Harán un simpa? Aquí hacemos eso con Marruecos y los dos días siguientes tenemos una avalancha de visitantes subsaharianos colapsando el estrecho, Ceuta y Melilla.

Trump, con su característica falta de tacto, ni siquiera ha tenido el detalle de encargarlo bonito por los dos lados. Sólo el lado norte. Esto es un gesto feo. Ya que no dejas entrar al vecino, hazlo con un poco de estilo. Aunque cuando hablamos de Trump, bonito y feo son conceptos relativos. Si por Trump fuera le pondría unos remates dorados, pero eso se va a ir de precio. Es probable que el lado feo resulte finalmente mucho más bonito.

De todas formas, como si fuera a ir mucha gente a verlo.

Si América fuese realmente grande como quiere Trump, harían una gran muralla americana, como los chinos. Eso sí sería un reclamo turístico y los visitantes podrían pagar la abultada factura. Sólo estoy dando ideas. Las torres de la muralla serían también doradas y con una efigie de Donald (Trump, no el pato, aunque ambos son muy americanos). Otras torres podrían representar a Ivanka y al resto de la familia del magnate. No sé si habrá torres para todos.

Caso de que el tema de la muralla se saliese de presupuesto o no fuera del agrado del personal, esto podría ser una gran noticia para los grafiteros de todo el mundo, especialmente de los mexicanos, ya que podrían aprovechar los 3.000 kilómetros por 9 metros de superficie mural para dar rienda suelta a su creatividad, con el tema: Trump, el vecino roñoso. Imagínense las imágenes épicas de tupés y flequillos rubios con las más arriesgadas perspectivas y versiones. Daría para horas y horas de programas de televisión. Una polémica por cada pintada.

Me apuesto lo que sea a que les sale más bonito el lado mexicano que el lado norte, con el arte y el colorido que tienen los charros.

Dejando aparte el tema estético hay que decir que los mexicanos, más tarde o más temprano, inventarán un sistema para atravesar el muro, lo cual será doblemente humillante para Donald y su gobierno. Tradición les sobra. Para escaparse de la cárcel más segura del país (cómo será la menos segura…), el chapo Guzmán cavó un tunel de un kilómetro y medio con pocas herramientas. Qué no hará el resto para saltarse un muro tan extenso.

Y finalmente, para los cárteles de la droga el muro de Trump es una mera anecdota. Se lo pasarán por el forro de los caprichos. Harán túneles, comprarán submarinos o darán la vuelta al mundo para entrar por Canadá. Llevarán la droga en drones invisibles, en drones en forma de cigüeña o por satélite. Sólo Dios sabe.

Y cuando lo hayan terminado, se preguntarán los gringos, ¿de dónde sacamos ahora la mano de obra barata? ¿Quién servirá comidas, limpiará calles, casas y oficinas? ¿quién atenderá en las tiendas? Y puede que para entonces tengan que tumbarlo. ¿Pasará como en Berlín en el 89?


El Blog de Juan Presa