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X 12/08/2020

La errónea interpretación de la brecha de género

Una idea muy extendida es la de la brecha de género. El concepto es, en realidad, complicado y me propongo explicarlo.

Entendido como la diferencia entre lo que ganan los hombres y las mujeres, la brecha de género existe, está en las estadísticas. Le podían haber puesto un nombre menos dramático, pero es el que se ha popularizado.

También existe una brecha de género terrible en, por ejemplo, los trabajos de enfermería. El 90% de las enfermeras son mujeres. O en la albañilería. Prácticamente todos los peones son hombres.

Entonces, ¿es algo negativo la brecha de género? Pues depende de a qué nos refiramos, claro. ¿Alguien se puede escandalizar o estar en contra de que a las mujeres les guste mucho trabajar en cuidar personas y a los hombres no tanto? Pues habrá quien lo haga, porque últimamente, la verdad, es que te encuentras de todo, pero al ciudadano normal y corriente no creo que le parezca ni bien ni mal.

La ideología de género se basa en una afirmación rotundamente falsa: que el género (que en realidad es el sexo, ser mujer u hombre) es un constructo social y que la biología es irrelevante. Como casi toda esa ideología, se trata de teorías anticientíficas, es decir, que van en contra de lo demostrado por la ciencia. Algo parecido al famoso y tan en boga terraplanismo.

La ciencia ha demostrado sobradamente que mujeres y hombres son diferentes. Su biología es diferente desde casi todos los puntos de vista: hormonal, estructural, genético, conductual. Los tratamientos médicos tienen numerosas diferencias según se apliquen a hombres o a mujeres, como hay enfermedades que tienen más o menos incidencia en una u otra raza.

Hace años sería absurdo explicar estas cosas. Hoy, parece casi necesario recordarlas.

Pues bien, si ya biológicamente somos distintos, ¿cómo no vamos a tomar decisiones distintas? Nuestros gustos y preferencias están influenciados por nuestro sexo. Por eso, no se pueden esperar resultados globales idénticos de procesos que requieren decisiones personales, como lo es un trabajo o una carrera profesional.

La teoría de que existe una “confabulación patriarcal” que oprime a las mujeres para que cobren menos es sólo una ocurrencia que busca promocionar determinadas ideologías políticas y culturales. Suponer intenciones malignas en nada menos que la mitad de la Humanidad es una idea, ya de por sí, maligna, puesto que prende la mecha del victimismo a la que muchas personas ya están de por sí inclinadas por naturaleza de carácter o educación.

Otros aprovechan esa circunstancia para ganar dinero o poder político.


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