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X 4/10/2017

La locura irracional

Siempre que lees en la Historia sobre las graves equivocaciones de comunidades enteras crees que nunca va a pasar en la tuya. Es muy típico. El ejemplo más usado es el del partido nazi, que llegó al poder en las urnas, legalmente. En el caso de Puigdemont, ni siquiera se da esa circunstancia, al haber incumplido no sólo la ley estatal, sino la autonómica. Al fin y al cabo, les “respaldan” los derechos humanos. Supongo que DAESH/ISIS también puede argüir alguna que otra justificación para asesinar a inocentes.

En Cataluña se ha llegado estos días a la histeria colectiva. Se ha descartado todo atisbo de racionalidad. Se dan por ciertas las mentiras de la Generalitat, repetidas con asombrosa exactitud por los manifestantes y tertulianos secesionistas, y sobre esa base se construye todo el comportamiento y el “diálogo”. De esta manera se intentan justificar la violencia y el desprecio contra las FSE (da igual si “la brutalidad” fue de unos pocos o de todos), el señalamiento y el insulto a los no-independentistas, al gobierno, etc. Se usan palabras como franquista, fascista, represión con la ligereza habitual, sólo que abusando.

En definitiva, hemos entrado en barrena. A partir de aquí, por más que yo deseara lo contrario, no hay posibilidad de diálogo, y sólo queda la fuerza del Estado de Derecho, es decir, las penas, las multas, las detenciones y la intervención legal y judicial de la Administración golpista catalana. El Estado ha de regresar a Cataluña y restaurar su vigencia, para que los catalanes se enteren, todos, de cuál es la realidad legal vigente, dónde viven, cuál es su país y cuáles sus reglas y obligaciones. Y con toda la legitimidad de una democracia moderna y europea.

En mi casa estamos afectados, a veces se nos saltan las lágrimas de ver lo que está ocurriendo, a cientos de kilómetros pero el orden es la única vía, por más frustración que cause entre los catalanes engañados.

Nos indigna la inacción del gobierno de Rajoy, su cobardía, su chusquez de siempre, la falta de ideas y de cualquier sombra de liderazgo. Es verdaderamente una desgracia de presidente que España no se merece. Las alternativas son pocas y tampoco muy alentadoras. Alguna catastrófica como Podemos, los Comunes, etc, que han demostrado de sobra su absoluta carencia de fundamento. Alguna esperanzadora como la de Ciudadanos, el único que se ha mantenido firme y activo en este asunto.

El intercambio de porquería informativa va a proseguir durante estos días y yo he decidido dejar de prestarle atención, por higiene mental y por paz interior. La mentira me asquea y me entristece.

Termino con una idea que creo es de máxima importancia. Hay que empezar a pensar en alguna manera de defenderse de la manipulación de las masas, porque realmente estamos indefensos ante ella, igual que lo estamos ante los terroristas fanáticos. Si Puigdemont y Junqueras, con su discurso perseverante, pueden llevar a una región a la histeria y al paroxismo, y de forma casi impune, ¿que nos queda por ver? ¿Qué será lo siguiente en una población que está muy informada pero escasamente formada?

Abogo por una nueva legislación y organismos que controlen este asunto.


El Blog de Juan Presa