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V 23/11/2018

Lodazal

Es difícil llegar a cotas tan altas de inmoralidad e indignidad en la política española. Sin embargo el Sr. Pedro Sánchez, actual presidente del gobierno español, ha conseguido sobrepasar las anteriores. Estábamos acostumbrados a la inacción de Rajoy, que ni ensuciaba ni limpiaba aunque la realidad le atropellara en su nadería, y ahora nos encontramos con este ir y venir de Sánchez, que si le dieran puntos por cada vuelo ya tendría un pase de oro premium VIP en la fuerza aérea española. Pero es igual porque ya tiene pase gratuito, que todos nosotros pagamos. Flaco favor le hace a la izquierda y al PSOE, poniendo su credibilidad a la altura del betún.
Esto ya no es cuestión de ideologías, derechas o izquierdas. Es cuestión de dignidad. Los últimos movimientos demuestran, como dice Albert Rivera, que Sánchez está dispuesto a cualquier cosa para acabar la legislatura. Y entre esas cosas que ponen el interés personal y partidista del interfecto muy por encima del general, están las de permitir que la rebelión (llámese como se quiera) e intento de ruptura de la legalidad acaecida en Cataluña les salga gratis a sus responsables. Suponemos que para que sigan en ello. Sí, era increíble, pero se ha consumado: tiene toda la pinta de que ha mandado a Pablo Iglesias a negociar escaños por indultos. El gobierno pactando con presuntos delincuentes y presuntos golpistas.

Nunca antes se habían cometido las tropelías que hemos visto estos días: fulminar a un abogado del Estado por no favorecer a los independentistas, mandar unos presupuestos falsos a Bruselas, ningunear a su propio ministro en una trifulca en el Congreso, quitar importancia a los insultos e indignidades con que Rufián arruina plenos y comisiones, presionar a la Justicia para que cambie sus criterios jurídicos sobre el "procés", visitar Cuba (una dictadura con auténticos presos políticos) ignorando a la disidencia, dejar que la Generalitat siga abriendo "embajadas" a costa del erario público con el único objetivo de difamar a España... La lista es interminable. Y se pregunta uno: ¿nos merecemos los españoles que nos represente y nos dirija un individuo que actúa así?

Pues claro que nos lo merecemos. Y si no, vean el resultado de las próximas elecciones (primero en Andalucía y después las generales, cuando el manikí quiera). Entonces hablaremos de nuestra ya famosa capacidad para autodestruirnos. Es cierto que muchos medios de comunicación son parte del golpe y de la indignidad, pero ya nos vale a los españoles, creyendo patrañas y agarrándose al partido de siempre, absolutamente desconectados de la realidad, sin importar los actos de sus líderes y el descalabro de las instituciones que tanto esfuerzo les costó recuperar a nuestros padres y abuelos.

Vivir conscientemente