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M 23/05/2017

Maniobras de distracción

Las últimas elecciones primarias del PSOE no me han traído mucho optimismo que digamos. Unos se alegran de la victoria de Pedro Sánchez porque ganan las bases contra eso que llaman los “barones”, las viejas glorias del partido, es decir, la derrota de los poderosos e influyentes a manos de los militantes. Otros muchos se entristecen porque no se sabe muy bien qué ha ganado con Pedro Sánchez y se teme que sea Pablo Iglesias el principal beneficiado, que lleva calladito unas semanas a sabiendas de su torpe estrategia. Se oye lo de “Sí es sí, y no es no”, que como programa es ciertamente limitado. También se habla de desbancar al Partido Popular, cosa que yo aplaudiría si supiésemos cuál es el recambio posible y, en todo caso, el que significa Pedro Sánchez. Y digo el posible porque con esta aritmética parlamentaria hay pocas posibilidades. 

Recordemos que Pedro Sánchez es un cromo repetido. Ya ha sido secretario general, ya tuvo su momento, ya negoció con Podemos un gobierno, ya le dejaron tirado sus futuros socios, ya tuvo el peor resultado del PSOE en unas generales. La pregunta es, ¿para qué regresa? ¿Para volver a golpearse la cabeza contra el muro de un Parlamento que no le eligió? ¿Para intentar expulsar a Rajoy de la Moncloa sin tener, otra vez, ninguna posibilidad de recambio real ni alternativa? ¿Para quedar encima del Comité Federal?

Pedro Sánchez es lo mismo que los barones, por más que se pelee con ellos. Alabó la nefasta época de Zapatero, se sintió heredero de quienes lo denostan ahora e hizo el ridículo de su vida con una campaña de frases hechas y propaganda casposa. La izquierda necesita renovación, como lo necesita la derecha, el centro, el arriba, el abajo y la política entera. La política necesita gente honesta y comprometida con el bien común, gente que sepa negociar hasta donde se pueda, unir, aglutinar. No necesita propuestas personalistas y miopes. No necesita viejos partidos con viejos tics, ni vanas promesas dirigidas a mentalidades simples.

A pesar de que Ciudadanos ha tenido y está teniendo actitudes decepcionantes y dudosas, a pesar de los personajillos que hay en sus filas, sigo creyendo que es la mejor opción para la modernización de España, por el momento. Eso, o la renovación absoluta de los partidos y el cambio de la ley electoral que llevamos años demandando.

Como siempre he dicho, no es cuestión de derechas o izquierdas. Es cuestión de calidad moral e intelectual de las personas que dirigen y toman decisiones. Y si los partidos son aparatos de nepotismo y corrupción y quienes los dirigen siguen manteniendo esas estructuras corruptas, nada va a cambiar.

Si los votantes son capaces de salir de sus inseguridades y dogmas, si premian la renovación, la aireación de este viciado y corrupto ambiente político, quizá podamos avanzar en nuestro bienestar.

Por el contrario, si seguimos haciendo caso de la agenda que nos marcan ciertos medios, creyendo que nuestro destino cambiará en las manos de los mismos personajes, estaremos prestando atención a las maniobras de distracción de siempre.


El Blog de Juan Presa