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V 22/12/2017

Por favor, otra vez no

Los resultados de las elecciones de este 21 de diciembre me producen un considerable asombro. Nadie en sus cabales podría imaginar que, después del espectáculo ofrecido en los últimos meses por los políticos secesionistas, no bajaría ni un sólo escaño el apoyo a sus dos partidos. El divorcio entre este grupo de votantes y la realidad es absoluto. Les da lo mismo todo excepto la República catalana, que es lo que les hace levantarse cada mañana, me atrevería a decir. Hasta tal punto ha calado la propaganda. Hace poco se decía que los puentes de comunicación entre ambos grupos (independentistas y el resto) se habían roto por completo. Se han convertido en esferas estancas, ajenas la una a la otra, y con razón: cuando la parte independentista se encierra en un discurso sin sentido, sin la más mínima señal de coherencia, honor, respeto a las normas o, simplemente, dignidad intelectual, de poco sirve hablar. Es más, hablar es absurdo, a no ser que se hable del regreso a la verdad.

Es grave lo que está pasando, pero a la vez curioso desde el punto de vista sociológico. Las técnicas de la posverdad se están aplicando a fondo y habremos de ver (muy a nuestro pesar) el alcance que tienen. Hay una regla universal escrita en la Biblia: no hay nada oculto que no llegue a saberse. La mentira siempre pierde, porque lo oculto tarde o temprano termina saliendo a la luz, pero a corto plazo gana batallas. A veces la luz tarda mucho en llegar.

Preparémonos pues para más de lo mismo. Los de siempre siguen repitiendo esa letanía insoportable del referendum pactado. Da igual que hace exactamente dos meses afirmaran en televisión que el 1 de octubre era válido, un “mandato democrático” claro. Da lo mismo que declararan la independencia. Da lo mismo todo. La cuestión es seguir lanzando consignas falaces y mantener la realidad paralela y el ardor de sus acólitos, ya despojados de su capacidad de discernimiento. La mandíbula se me descuelga cuando veo a estos individuos hablar por televisión con ese rostro de pedernal. Si se golpearan con un bate de béisbol en la cara, les rebotaría como una pelota de tenis.

Inexorablemente tendrá que seguir en vigor el artículo 155, y la Justicia actuando. No creo que los políticos que ahora están en libertad condicional estén haciendo nada que aconseje su puesta en libertad. Pienso que su voluntad delictiva sigue intacta.

Por cierto, que muy lamentable y vergonzoso me parece quedarse en casa pudiendo votar con el panorama que hay en este momento. Pues un 20% de los residentes en Cataluña asi lo ha hecho. Porque vaya yo caliente, y ríase la gente, que no sé si el dicho quevediano tendrá versión catalana. Cada mes que pasa estos seres superiores actúan con mayor españolidad, sólo que con acento.

Hay una cosa en la que, por más increíble que parezca, coincido con los independentistas: la gestión de Rajoy ha sido nefasta, de principio a fin. La bajada del PP hasta los 4 escaños es lo más lógico que ha pasado en estas elecciones. A día de hoy TV3 sigue perpetuando el engaño sine die. Por más que me lo pregunto no logro saber por qué, y lo que se me ocurre no me tranquiliza lo más mínimo.

Lo más grave, con mucho, es que la atención seguirá centrada en lo mismo. Nos marearán hasta la extenuación con este asunto en todos los medios de comunicación y redes sociales. La excusa perfecta para no solucionar los problemas reales del país. ¿Hasta cuándo seguiremos autodestruyéndonos?

El Blog de Juan Presa