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J 19/10/2017

Se va a armar una gorda

Lo dije ya en anteriores artículos y los acontecimientos me reafirman en mi opinión: la única solución posible de la crisis catalana es a través de la fuerza, por mal que suene, por impopular que parezca y por más que me aparte de la corrección política. La fuerza no significa violencia, pero sin duda que la incluye. Violencia del Estado con la Ley en la mano, en defensa de los derechos y libertades de todos, que es lo que aquélla representa. Violencia de conseguir que los que no quieren cumplir la Ley la cumplan. Es más, es obligación del Estado usar esta fuerza, y si no lo hace, incumple su mandato de cumplir y hacer cumplir la Ley.

Los gobiernos de Rajoy y anteriores han sido muy negligentes y ahora tienen (tenemos) que pagar un precio alto por su falta de responsabilidad. La culpa, por supuesto, es de la Generalidad y de las asociaciones pro-independentistas radicales, pero la comparte Moncloa por no actuar, ni antes ni ahora. Rajoy da plazos y más plazos, tratando de evitar lo inevitable, y con ello da oxígeno y tiempo para que Puigdemont continúe sus campañas manipuladoras, prepare el escenario de intervención del 155 (en el que se está intentando montar una estructura gubernamental en la sombra), a la vez que permite difundir su victimismo ante la prensa internacional, que entrevista 4 veces a los líderes independentistas, por cada vez que lo hace al gobierno.

Las cosas se pondrán feas, sí. Habrá insurrección, obstrucción a la Ley y a la Justicia, huelgas. Recordemos que hablamos de fanáticos, gente que no razona, que se ha creído su delirio y representa para ellos lo más preciado, su dignidad. Están en modo “Agustina de Aragón”. Se visualizan blandiendo la estelada contra el invasor. ¿Alguien cree que se les va a convencer de que “depongan su actitud” o que discurran por los caminos legales? Pero también hablamos de los estrategas: gente que vive de esto y que no se puede permitir el lujo de dar marcha atrás. Han de huir hacia adelante, mantener viva la mentira.

Lo triste es que no tenemos un gobierno fuerte. Tenemos a un pusilánime de presidente que se comporta como un padre bonachón dedicado a sus aficiones y que no quiere líos, que no sabe solucionar. Todo esto le viene grande: rendir cuentas ante los ciudadanos, la comunicación, lo internacional, pactar con otras fuerzas políticas, actuar en lugar de reaccionar, etc. Debería volver a su despacho de registrador y firmar documentos, pero no, lo tenemos al frente de este desbarajuste, y menos mal que los pantalones los lleva doña Soraya, que es un poco más espabilada.

Es cierto que la prudencia es una gran virtud. Rajoy es prudente, no me cabe duda. Tanto que se pasa y para ello se agarra al famoso “rescate” que no se produjo del todo (sólo en una versión bancaria), y que de haber sido completo hubiera sido la mejor medicina para la política española, y que evitó recortando presupuesto donde a él le convenía. Que entrara la troika a poner orden hubiese puesto patas arriba la corrupción y quizá nos hubiésemos ahorrado los 60.000 millones que nos ha costado rescatar a la banca privada con dinero público (y que nos dijeron era un préstamo, una mentira más para engrosar el macroengaño).

El PSOE... qué vamos a decir del PSOE, más pendiente de su popularidad en las encuestas que de los problemas del país, y siempre queriendo complacer a todos, yendo de tolerante con lo que no se puede tolerar. Su posición es estar en el límite de la defensa de la Constitución, pero nunca coincidir con el PP. Eso jamás.

Voy a sacar la bola de cristal, hoy jueves a las 9:50. Puigdemont no accederá al requerimiento gubernamental de deponer su actitud o convocar elecciones. El gobierno activará el 155, cuya tramitación se alargará al menos una semana, durante la cual veremos varios golpes de efecto del golpista. Aquí la bola no me muestra una imagen nítida, pero creo que jugará con su eterna confusión de ideas para decir sin decir y sembrar el desconcierto jurídico. Sabe que Rajoy no tiene estrategia, que sólo reacciona, y qué mejor que mantenerle en la indefinición, en un guión que no tenga preparado y estudiado.

Mi propuesta: que se intervenga la Generalidad a fondo, por completo, y que se sanee, es decir, que se saque a las personas que imponen criterios golpistas y separatistas, que se limpien los medios de comunicación del sesgo que han conservado durante 20 años. Hay que devolver el Estado a Cataluña y eso requiere deshacer mucho de lo hecho durante dos décadas.

Prepárense porque se va a armar gorda, pero se trata de defender los 40 años de paz más prósperos de nuestra historia, y de aprender la lección, como siempre, por las bravas. Los humanos no conocemos otra manera.


El Blog de Juan Presa