sobre mí

 

Nací en Valladolid en 1969. A los 20 años me fui a Madrid a estudiar Periodismo, pues era lo que yo creía que quería ser. Contar cosas diferentes cada día y aprender mucho. En Madrid descubrí la vida fuera de casa, e hice muy buenos amigos. También empecé a escribir, pero siempre para mí. La carrera no me gustó tanto, y menos la praxis real de la profesión (de la situación actual mejor ni hablar). Aún así, trabajé en una revista de seguros y en el diario El Mundo durante unos meses, hasta que me tuve que ir a la mili.

Sí, porque los de mi edad teníamos que ir a la mili. U objetar, claro. Quitaron la mili dos años más tarde.

Y como no objeté me pasé 9 meses vistiendo de verde y formando en filas, y aguantando a algún que otro patán con galones, aunque, la verdad, la mayoría de la gente con la que coincidí fue muy agradable, incluyendo mis mandos inmediatos. Me pusieron de cabo furriel, que era el que ponía las guardias a los demás. Menudo papelón.

En el tiempo que estuve en Madrid, pasé largas temporadas en EE.UU. y en Francia, para aprender idiomas, que ya me lo decía mi madre, que tenía que saber idiomas, porque su sueño es que yo trabajase en la Unión Europea.

Es que a mi madre la deslumbraba todo lo internacional. A mí antes también me deslumbraba un poco. Cosas de madre y de hijo.

Tras vivir 8 años en Madrid, me fui a vivir a Lanzarote en busca de un trabajo de periodista que me ofrecieron. Me dejé seducir por el eterno verano (que tampoco es así como lo pintan) y por las playas y el surf. En Lanzarote el tiempo se detiene. Es como el Shangrilá de Horizontes perdidos. El curro de periodista fue un fiasco y terminé en un hotel de lujo practicando mis idiomas. Mi madre me dijo que eso no era lo que ella había soñado.

Después de Lanzarote me fui a vivir a Gran Canaria, a trabajar en un institución social de ayuda a los desfavorecidos (personas sin hogar, poliadictos, enfermos mentales), donde hice un poco de todo. Canarias es un lugar estupendo para vivir y la gente es encantadora.

Pero como soy un culo inquieto me volví a la Península y monté un negocio de diseño web.

En estos años me he formado en muchas facetas escénicas (narración, humor, entrenamiento actoral) y como coach personal. También en ingeniería emocional, gestión emocional, inteligencia emocional, y todo lo que se te ocurra emocional, aparte de seguir mejorando y aprendiendo a hacer buenas páginas web.

En mi tiempo libre soy actor aficionado. No lo hago para pasar el rato, sino para llegar a ser un actor decente. La única diferencia entre un actor profesional y otro aficionado, es que el primero vive de ello.

Soy relativamente poco activo en redes sociales, pero tengo cuenta en Facebook, Instagram, Twitter y LinkedIn.

Si deseas más datos sobre mi vida profesional siempre puedes echarle un ojo a mi perfil de LinkedIn.